El consejo que Palace Tours repite más que ningún otro: nunca aterrice la mañana de la salida. Dele a las ciudades extremo lo que merecen, amortigüe el jet lag y la semana de tren mejora antes de empezar.
Bilbao antes: dos noches mínimo
El primer día, para el Guggenheim sin reloj y el paseo de ría que luce la reinvención de la ciudad. El segundo, para las barras de pintxos del Casco Viejo y la vista desde el funicular de Artxanda. Extra costero si hay tiempo: el Puente Colgante de Portugalete, una rareza UNESCO que encanta a los viajeros.
Santiago después: quédese dos noches
El día de llegada pertenece a la catedral y a las multitudes; la magia empieza de noche, cuando las calles de granito se vacían. A la mañana siguiente, el Mercado de Abastos para desayunar entre paisanos, y — para los románticos — una escapada a Fisterra, donde los peregrinos medievales creían que acababa el mundo. Nuestra guía de Santiago profundiza.
La parte práctica
Los aeropuertos de Bilbao y Santiago resuelven las conexiones; nosotros organizamos hoteles, traslados y guías privados en ambos extremos para que todo el viaje se reserve de una pieza — una comodidad de reservar con la fuente autorizada en lugar de coser proveedores. El contexto de la ruta, en la guía completa; cuando esté listo, hable con un especialista.



