Cerca de Ribadeo, en Galicia, la Playa de las Catedrales es un prodigio de erosión: con marea baja el Cantábrico se retira y descubre arcos y arbotantes de hasta treinta metros — pasadizos de roca bajo los que caminar, llamados así por su parecido con una catedral gótica.

El momento lo es todo: la playa solo puede recorrerse a pie con marea baja, en torno a la cual planifica el Costa Verde Express. Es uno de los parajes más fotografiados de España y un gran momento del tramo gallego.