Santander se curva en torno a una de las grandes bahías del norte, con el Palacio de la Magdalena y su paseo marítimo dándole un carácter refinado y salino. Tierra adentro está Santillana del Mar — "ni santa, ni llana, ni con mar" — uno de los pueblos medievales mejor conservados del país.

Cerca, las cuevas de Altamira guardan algunas de las mejores pinturas prehistóricas del mundo, y El Capricho de Gaudí en Comillas añade un toque modernista a la costa cántabra.