En esta ruta, la geografía decide la carta de vinos. Cada frontera que cruza el tren cambia la copa que tiene en la mano — una cata continua que los viajeros de Palace Tours sitúan siempre entre las mejores sorpresas del viaje.
País Vasco: txakoli
Pálido, vivo, apenas espumoso, y escanciado con el brazo en alto para despertarlo. En el casco viejo de Bilbao acompaña a los pintxos como el ritmo a la música — inseparables.
Asturias: sidra con coreografía
La sidra natural asturiana es plana hasta que el escanciador la lanza — un chorro largo desde encima de la cabeza que la estrella despierta contra el vaso. El culín se bebe al momento, y usted intentará escanciar antes de que acabe la semana. (Nadie lo logra a la primera. Eso también es parte.)
Galicia: albariño y ribeiro
El albariño sabe a melocotones criados junto al mar — el eco perfecto del marisco de nuestro mapa culinario. El ribeiro de interior, secreto local discreto, premia a los curiosos.
A bordo del tren
Las copas de la tierra acompañan las comidas y el coche bar las mantiene vivas, todo dentro de la tarifa (vea qué incluye). La lluvia que cría todo esto se explica en por qué el norte es verde.



