Durante mil años los peregrinos han cruzado Europa para llegar a la Catedral de Santiago de Compostela. La Praza do Obradoiro, enmarcada por su fachada barroca, es una de las grandes plazas de Europa, y el casco antiguo — Patrimonio de la Humanidad — es un laberinto de granito con aromas de la cocina gallega: pulpo, empanada, Albariño y la tarta de Santiago.
El extremo occidental del viaje — el final del Camino y una de las grandes catedrales de Europa.



